¿Qué
es?
La comunicación inalámbrica o sin cables es aquella en la
que la comunicación (emisor/receptor) no se encuentra unida por un medio de
propagación físico, sino que se utiliza la modulación de ondas
electromagnéticas a través del espacio.1 En este sentido, los dispositivos
físicos solo están presentes en los emisores y receptores de la señal, entre
los cuales encontramos: antenas, computadoras portátiles, PDA, teléfonos
móviles, etc.
Las redes inalámbricas permiten establecer vínculos entre
computadoras y otros equipos informáticos sin necesidad de instalar un
cableado, lo que supone una mayor comodidad y un ahorro de dinero en
infraestructura. Además de lo expuesto, tendríamos que señalar otra serie
importante de ventajas que presenta cualquier red inalámbrica:
• Es muy sencilla de instalar. Y es que, como hemos
mencionado anteriormente, no lleva cableado por lo que se evita tener que ir
realizando agujeros en las paredes para poder pasar aquel.
• Se convierte en una instalación más elegante precisamente
porque no requiere tener cables por todas partes. De esta manera, se garantiza
que en absoluto se perjudicará el estilo o la apariencia que tenga la estancia
donde se ponga en funcionamiento.
• Permite que puedan estar interconectados un importante
número de dispositivos, tanto ordenadores como tabletas, teléfonos móviles,
periféricos como impresoras o faxes…
Como punto negativo, este tipo de redes suele contar con una
seguridad menor ya que, si no se cuenta con una protección eficiente, el
ingreso de intrusos es muy probable. Es importante también tener claro que para
poder acometer lo que sería la configuración de una red inalámbrica se hace
necesario contar con una serie de elementos que son absolutamente
imprescindibles. Nos estamos refiriendo a los siguientes:
• Un enrutador de tipo inalámbrico.
• Una conexión a Internet, a ser posible de banda ancha.
• Adaptadores de red inalámbrica.
• Un módem.